
Unos ganan, otros pierden. Así es el póker del amor. El trío siempre gana a la pareja.
En lo más profundo de mis pensamientos, y en lo más recóndito de mis sueños.

Con qué facilidad dibujas una sonrisa en mi cara. Esa sonrisa que creí borrada para siempre, esa sonrisa que ha sido fruto de una imaginación vana e ilusoria que nunca llevó a ninguna parte. Esa sonrisa que creí verdadera, y que ahora sé que no era ni la mitad de lo que podría llegar a ser. Me he percatado del grandioso esplendor que puede generar mi sonrisa. De lo que me puede llegar a hacer sentir.
Pero lo mas importante es
quién me lo hace sentir.
Y la llama que una vez tu fría brisa apagó vuelve a resurgir de entre las sombras para aportar calidez a mi vida. La indiferencia de tu corazón helado apagó el fuego de nuestra pasión. Las cenizas que tu depositaste en mi corazón vuelven a ensamblarse en un solo ente. Quiere volver a vivir. Quiere volver a sentir. Quieren olvidar el pasado para crear nuevos recuerdos contigo. Has conseguido que tu mirada incendie mi corazón, que lo llene de coraje y de valor.
Necesito distraer el corazón. Necesito despejar las dudas que lo nublan y poder ver la luz que me indique el camino a seguir. Necesito conocer la verdad oculta tras las paredes de mi corazón. Necesito nuevas metas, nuevos propósitos, nuevas experiencias. Necesito tiritas que puedan tapar todas las heridas que ha sufrido mi débil corazón. Necesito que el amor no llege a transpasarme con sentimientos camuflados para después sangrar. Necesito que el cariño se deposite con delicadeza sobre mí y me dé alas para volar, agarrados tú y yo. Necesito un "para siempre" en mi cabeza. Necesito unos besos que me prometan amor incondicional. Necesito reciclar sentimientos, para poder dar lugar al nacimiento de sentimientos nuevos, sentimientos llenos de ganas de vivir, de experimentar, de conocer, de sentir, de amar, de besar, de acariciar, de susurrar.
Quiero que me acaricies y que erizes mi vello.
Ya pueden oirse las campanas del final. La luz tantas veces mencionada me ciega y me atrae con su puro y claro color. Suenan melodías fúnebres, odas melancólicas y cantos funestos. Me piden que vaya con ellos, que les acompañe, y me dotan de miles de motivos para dar el paso y caer en su trampa. Pero, ¿ sabes qué ? 