
Cómo duele saber que en tu interior no haya nada que te impulse a desenvainar tu espada y seguir luchando.
Un atisbo de esperanza quedó en mis ojos antes de comprenderte y de saber lo que rondaba por tu cabeza.
¿ No sientes el frío en tu corazón ? ¿ No sientes cómo se te nubla el pensamiento por una espesa capa de culpabilidad y malestar ? ¿ No sientes cómo se bloquean tus movimientos y dejas caer lágrimas vacías ?
Tenías miedo, y sigues teniéndolo. Pero ahora el miedo te está tomando como suyo.
Y te pasas tardes y noches enteras pensando, doblegándote y esquivando lo que amargamente te ataca y no puedes evitar.
Miras por la ventana, buscando esperanza y refugio en un sitio imaginario en el que la felicidad existe. Un sitio que te ha sido negado, y que ni tú ni yo visitaremos en un largo tiempo.
Y sé que le ves, y te mueres por dentro. Y sé que quieres rozarle, y sentir el escalofrío que sentías al tocarle. Pero no es posible. Sabes que no lo es.
Quizás es porque no quiero reciclar sentimientos.

0 comentarios:
Publicar un comentario