
Y mientras te alejas y me dices adiós, yo me quedo en mi viejo sillón bermellón echando de menos tus palabras y el cómo tu voz conseguía impulsarme a un mundo de felicidad eterna.
Sacudiendo tu mano y susurrando al viento que te irás para no volver.
Y yo, paralizado, sin poder moverme, veo cómo te alejas de mí, paso a paso.
Miras hacia atrás. Mis ojos lacrimosos brillan, pidiendo que te des la vuelta y me abraces. Pero tú no deseas volver.
¿ Por qué volver ? ¿ Quizás te vas para poder olvidarme ? ¿ O quizás para odiarme ?
Yo creía que deseabas tenerme en tu vida. Pero ya veo que nunca lo has querido realmente. Eran vagas ilusiones para encubrir un sentimiento confuso, y puede que falso.
Y es que yo, no quiero decirte adiós.

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